El fin del mundo


Mayo 21, 2009, 9:43 pm
Archivado en: Trash

Érase que no se era un hombre que no vivía. Vino al mundo un sábado a finales de mayo, cuando el calor ya aprieta y las noches se agradecen. De pequeño, lo único que le llamaba la atención, eran los fuegos artificiales. Nunca pedía nada, excepto ir a la feria a montar en el tiovivo y ver las luces. La estampa no podía representarle mejor. El corazón atrapado en el carrusel. Montado a caballo, persiguiendo al siguiente, sin llegar nunca a cogerlo. Ver los colores, grises para él, explotar, difuminarse, dudar en apagarse y lanzar un guiño final. Nunca fue capaz de emocionarse, pero ese era el único momento en el que se sentía sosegado.

Como nunca se apegó a nadie, probó a viajar cuando tuvo edad y medios para valerse por sí mismo. Siendo arquitecto de lujo, podía permitirse el capricho de tomarse un paréntesis del grosor que le pareciese. Los paisajes naturales fueron la única cosa que le sacó una sonrisa, pero más como un medio de presentar sus respetos que realmente fascinado. Cuando se aburrió y vio que no había nada dorado en Golden Lane, volvió.

El amor fingido tampoco fue la solución. Y tiene lógica, se puede mentir durante un tiempo, pero cuándo sólo sabes qué es un sentimiento por su definición y no por quedarte sin palabras, es demasiado difícil mantenerlo. Además asustaba a las mujeres. No es que no estuviera interesado en sus cuerpos, lo estaba, pero con alma de cartógrafo. Le gustaba trazar mapas mentales de los desnudos, hacer anotaciones mientras recorría palmo a palmo las anatomías, de norte a sur. De vez en cuando levantaba la vista y entreabría la boca como para pedir permiso para circunnavegar.

Publicó un libro, Obras de ayer y hoy, con edificios majestuosos. Plantó un árbol. Aprendió unos cuántos idiomas. Murió a los 64 siendo operario de la noria y el tiovivo de su ciudad de siempre.


4 comentarios por mucho
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Echaba de menos tus historias. Ahora ya no. Esta biografía me ha llegado a la zona del cerebro que procesa las emociones.

¡Un saludo!

comentario por ikari

Lo de que ya no lo echo de menos lo decía en el buen sentido ;) .

¡Un abrazo!

comentario por ikari

He aquí donde este texto ha de estar. Me sosega, me saca una sonrisa y me entristece al mismo tiempo… perfecto.

comentario por .

Triste por ser verosímil, o creíble por el contraluz entre las sombras del alma y las luces del carrusel y los fuegos artificiales.

Me encantó. Se te extrañaba…
Una sonrisa.

comentario por Darthpitufina




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